Creando una estrategia para que tu emprendimiento sobreviva

¡Hola! En el artículo anterior vimos de qué se trataba la innovación digital y cómo puede beneficiar a nuestro emprendimiento, así como también desmitificamos que la innovación sea algo únicamente reservado para empresas como Google o Facebook.

Sin embargo, para que la innovación se convierta en un éxito comercial, es necesario conocer a nuestro público y tener en cuenta los hábitos de consumo de los consumidores. En palabras de Ketan Kapoor, co-fundador y CEO de la plataforma de evaluación de talento en línea Mettl:

“La innovación nace en sincronía con la evolución de las expectativas y demandas del cliente, o viceversa. De cualquier manera, las organizaciones del mundo deben innovar continuamente para estar al día con las necesidades de las personas. Fallar en esto, o ser indiferente a las necesidades de tus consumidores, significará una victoria de tu competencia. Y así, los consumidores se volverán indiferentes a ti.”

Ahora, la innovación sin una estrategia puede resultar muy frustrante. Es importante como emprendedores setear un norte en el cual queremos ser innovadores, simplificar, y fundamentalmente, si tenemos poca experiencia, hacerlo en un contexto de bajo riesgo.

Así como muchas emprendedoras mantienen su trabajo en relación de dependencia durante los inicios de su emprendimiento y hacen un cambio progresivo, por más que esto les signifique temporalmente un esfuerzo mayor, también es prudente, para minimizar el riesgo, iniciar un proceso de innovación de manera incremental y tomar experiencia, antes de probar haciendo algo completamente distinto y desconocido.

Esto me lleva a contarte sobre dos tipos de innovación que podemos identificar:

Innovación Incremental

Se trata de hacer lo que ya hacemos, pero encontrar la manera de hacerlo cada día un poco mejor. Por ejemplo, la mejora de un servicio. Como cuando vas a la peluquería y te ofrecen un té, o durante el lavado te hacen un masaje capilar. O que incorpores un servicio de cadetería propio para tus productos que se organice de tal manera que disminuya el costo de envío para tus consumidores.

Innovación Radical

Hacer algo totalmente distinto y disruptivo. Un claro ejemplo es el surgimiento de las low cost. Hicieron un cambio disruptivo en materia de mercado. Comenzaron a atender a un mercado que antes no existía, el de aquellos que querían volar pero no podían costear una aerolínea tradicional. 

En muchos casos, un proceso de innovación incremental, termina evolucionando en una innovación radical.

La innovación, además de potencialmente ayudarnos a reducir costos, o a exceder la satisfacción de nuestros clientes, también juega un papel clave a la hora de diferenciarnos de la competencia.

Hay una frase que dice que, quizás, “No podemos ser 100% mejores que nuestra competencia, pero podemos ser %1 mejores de 100 formas diferentes”.

La clave para diferenciarnos, está en la ejecución con excelencia, y la atención que le damos a los detalles.

¿No te pasa de comprar un producto o contratar un servicio, y que gracias a cierto detalle y una buena experiencia con la marca te convierta en un cliente recurrente?

Puede ser desde un packaging pensando, una notita de agradecimiento, que te llamen por tu nombre, que te atienda alguien que demuestra interés real en ayudarte, que te simplifiquen la devolución, o lo que fuera. 

Yo, soy una consumidora online habitual. Hago las compras del super por Rappi, compro desde pantalones hasta ropa interior a través de Instagram, por cualquier tipo de insumo, me voy a MercadoLibre, y sabiendo que online hay muchas opciones, tengo muy en cuenta estos detalles, y los veo como la gran oportunidad para emprendimientos pequeños y medianos para innovar y destacarse de la competencia. Solamente brindar una excelente atención y ser innovadores en materia de experiencia de compra, puede hacer una gran diferencia a la hora de captar y retener clientes, y en la mayoría de los casos, sin costos añadidos.

Hasta ahora vimos lo importante que son nuestros consumidores y sus hábitos de consumo a la hora de innovar, piedra basal para armar nuestra estrategia de innovación. Pero esto no significa preguntarles qué quieren o pedirles permiso, sino realmente conocerlos, ponernos en su lugar y entender quienes son, qué problemas tienen y cómo podemos ayudarlos. 

Henry Ford dijo una vez: “Si le hubiera preguntado al público qué querían, me hubieran dicho que un caballo más rápido”. Esto es algo que entendía muy bien el co-fundador de Apple Steve Jobs, que siempre fue contra corriente y sorprendió a los consumidores creando productos disruptivos de los que todo el mundo se enamoró y los cuales fidelizaron muchísimo a los clientes con la marca, y también el científico en computación Alan Kay, quién dijo que “La mejor forma de predecir el futuro, es crearlo”.

Por lo tanto, te diría que las claves para crear una estrategia de innovación son las siguientes:

Entender muy bien a quién nos dirigimos:

Conocer muy bien a nuestro público, posibles consumidores, sus necesidades, su cultura, valores, sus problemas y sus hábitos de consumo. Es fundamental que hagamos un perfil de la persona a quien queremos satisfacer. Podemos hacer encuestas, y está perfecto escucharlos, pero a la hora de innovar, tenemos que sumergirnos más profundo para entender los problemas y las necesidades de raíz y así poder aportar soluciones innovadoras.

Tener objetivos claros y medibles:

Debemos identificar qué problema queremos resolver, e instrumentalizar maneras de medir el éxito o el fracaso de nuestros esfuerzos. Por ejemplo, si decidimos crear una página web para nuestro negocio, es fundamental implementar un sistema de métricas que nos permita ver los datos demográficos de quienes ingresan a nuestro sitio y su comportamiento, para poder así encontrar oportunidades de mejora en el sitio, de la misma manera que a la hora de postear en redes sociales vemos las métricas para comprender qué funciona con nuestro público y que no. Y si hasta ahora no lo hacías, te recomiendo empezar a hacerlo.

Mejorar lo que ya hacemos:

Ya sea buscando maneras de optimizar costos en la producción de nuestros productos o automatizando procesos – como empleando sistemas de respuestas automáticas para ahorrar tiempo y brindar respuestas rápidas 24/7 a las consultas que recibimos-, o tener detalles super pensados para exceder las expectativas de nuestros cliente y sorprenderlos de manera grata, es importantísimo re-pensar la manera en la que hacemos las cosas cotidianas para poder mejorarlas.

Experimentar, fallar rápido y evaluar:

El que no arriesga, no gana. Experimentar es parte clave de la innovación y tiene que ver con probar cosas distintas, o nuevas formas de hacer las cosas. Conviene que nuestros experimentos sean lo más breve posibles, de manera que nos otorguen resultados y aprendizajes pronto. Fallar rápido tiene que ver con perder menos. Si pasamos un año planificando la forma en que vamos a innovar, y algo en el medio cambia o surge un imprevisto – ejemplo pandemia mundial – y tenemos que tirar a la basura todo el trabajo de un año, perdemos un montón de tiempo y recursos invertidos. Por el contrario, si hacemos pruebas rápidas, por más que no estén del todo pulidas y no sean perfectas, si fallamos, perdemos muchísimo menos.

Este tipo de pruebas, también pensando en minimizar las pérdidas ante potenciales fallos, convienen hacerlas en un entorno de riesgo reducido. Hay una estrategia que que muchas compañías grandes implementan y se llaman pruebas A/B. Estas pruebas consisten en emplear distintas estrategias para distintos porcentajes de nuestra audiencia y evaluar el comportamiento antes de desplegar la estrategia que demuestra ser más exitosa. Esto quiere decir, que por ejemplo si vamos a hacer una publicidad en Instagram, podemos crear dos campañas. Uno con el contenido a, y otro con el contenido b. Este contenido lo vamos a desplegar a distintas audiencias, donde por ejemplo, el 50% de la audiencia total verá un contenido, y el otro 50% el otro, y vamos a utilizar las métricas que nos brinda la plataforma para determinar el éxito de cada campaña y poder tener en cuenta lo aprendido en el futuro.

Bueno, ahora tenés un montón de cosas para pensar y trabajo por hacer. Pero si todavía no se te cae una idea – que es lo más normal del mundo y a TODAS nos pasa-, en el próximo artículo vamos a ver algunos ejercicios para generar ideas innovadoras.
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