Decir «NO» es válido y sano

Hay muchas maneras de empezar a emprender: 

  • Hay quienes lo hacen desde la necesidad porque quizás perdieron su trabajo, y para poder solucionar su economía deciden arrancar con un proyecto propio. Por lo general empieza como algo momentáneo y si prospera se sigue adelante con el emprendimiento, pero si no resulta se vuelve a la búsqueda laboral en relación de dependencia.
  • Y por otro lado están quienes deciden emprender con un plan estratégico, con objetivos claros y con la convicción de hacer crecer su marca. No hablo de gente que tiene dinero para invertir y arma grandes negocios, no… Me refiero a personas que tienen una habilidad para explotar, o encontraron un nicho poco explotado, o un producto que va a revolucionar el mercado.

Lo expuesto anteriormente no es una regla, es algo que yo observo en todo este tiempo que vengo emprendiendo. A grandes rasgos divido a lxs emprendedorxs en estos dos grupos, pero no todo es blanco o negro… ya que también estamos los que nos la jugamos, porque nos divierte, porque arrancamos como un hobby, y vemos que el proyecto prospera y recién ahí nos planteamos objetivos claros, nos capacitamos y agregamos valor a nuestra propuesta.

Reflexionando sobre esto último, siempre cuento que el producto principal en Delicious Machine fueron (y son) siempre los cupcakes pero que en un principio hacía de todo porque creía que mi emprendimiento tenía que acaparar toda la “situación festejo”, y esto incluía: Pastelería, cupcakes, cookies, cakepops, todo temático, golosinas personalizadas, alquiler de platos y alzadas para la mesa dulce, globología, y más.

¡De solo leerlo ya me agota! ¿Cómo puede ser que me encargaba de todo eso? La verdad no sé, pero creo que era porque tenía una mesa de este tipo por mes promedio, entonces le dedicaba mucho tiempo. Pero la parte que les quiero contar es el lado B, porque en realidad de todo lo que nombré, lo único que disfrutaba hacer eran los cupcakes… ¡terrible! 

Esto sucedía porque no conocía mucha gente del rubro, y porque pensaba que correspondía satisfacer la necesidad de la clienta… ¡ERROR MI CIELA! O sea si, pero no… Yo siento la necesidad de desmitificar un poco esto de que “El cliente siempre tiene la razón”, como así también el hecho de que vamos a resolverle la vida. Porque es necesario para nuestra salud mental principalmente, y por otro lado porque realmente no podemos con todo y muchas veces esto hace que las cosas no salgan tal cual las planeamos. Por eso les voy a dejar algunos tips para tener en cuenta antes de aceptar algún trabajo que salga de lo que habitualmente hacen:

  • Ante una propuesta más grande de lo habitual, pregúntate si tenes tiempo suficiente para prepararlo, ¡Chequeá tu agenda!
  • Asegurate que tu estructura sea adecuada para la producción.
  • También analizá si realmente es rentable, te gusta y conviene.
  • Si el trabajo te convence, pensá en recurrir a colegas que puedan solucionarte algunas cosas que vos no realizas habitualmente.

Y no te sientas mal si el trabajo no te cierra, decir que NO es sano, es necesario y es aliviador también. Me pasa aún que cuando hago algo y no estoy tan convencida, obviamente lo hago con el mismo profesionalismo y responsabilidad, ¡pero me cuesta el doble!